Alumnos de las Escuelas de Fotografía de Los Llanos de Aridane y de Breña Baja asisten al encuentro con Mordzinski en el III Festival Hispanoamericano de Escritores

Daniel Mordzinski, durante su encuentro con estudiantes en el III Festival Hispanoamericano de Escritores que se celebra en Los Llanos de Aridane.

En el marco del III Festival Hispanoamericano de Escritores, que se celebra hasta mañana en Los Llanos de Aridane, estaba contemplada la presencia de Daniel Mordzinski, apodado «el fotógrafo de los escritores», quien realizó un encuentro con estudiantes de bachillerato en el Parque Antonio Gómez Felipe. Si el año pasado fueron numerosos los alumnos que pudieron escuchar a Vasco Szinetar en este festival, los aforos reducidos a los que obligan los protocolos profilácticos en la actual situación de pandemia por la Covid-19, han reducido a unos pocos afortunados, los alumnos de las Escuelas de Fotografía de Los Llanos de Aridane y de Breña Baja que lo han podido presenciar in situ, teniendo que conformarse el resto con la versión en streaming.

Comenzó haciendo una analogía entre su fotografía y los cuentos de Chéjov, cada personaje tiene una vida que contar. Sostiene que «la humildad es un rasgo fundamental del artista», conclusión a la que llegó bien temprano, cuando aún residía en Argentina, durante su primer día como parte del equipo que rodaba un documental sobre José Luis Borges, y durante el cual, con una cámara Nikkormat que tomó prestada de su padre, tomó su primer retrato a Borges.

Cuando se trasladó a París, tuvo la oportunidad de realizar su primera exposición, reparó en que para su inauguración, iba a estar solo (sus familiares y amigos habían quedado en Argentina), por lo que buscó el teléfono de Julio Cortázar en un listín, y lo invitó a la misma dejándole un mensaje en su contestador que rezaba así: «Hola, me llamo Daniel, no soy nadie y nunca hice nada, pero mañana inauguro mi primera exposición y sería el pibe más feliz del mundo si me acompañaras». Finalmente Cortázar apareció, y ese encuentro, considera que cambió su vida.

Para definir lo que Enrique de Hériz acuñara una vez como «fotinskis», leyó una parte del prólogo que Juan Villoro escribiera para su fotolibro Cronopios: «Aunque la realidad siempre es arbitraria, no siempre es fotogénica. En tales casos, el retratista recompone el entorno con vistosa dramaturgia. Saca un fusil, un foco, un gancho de ropa, un balde de agua, un capote de torero y crea una ‘situación’. Esas fotografías van de la ironía a la autoparodia. Tomadas en serio, tal vez representarían un álbum psicoanalítico. Pero no hay el menor afán de escarnio en estas puestas en escena; se trata de un juego: literatura imaginada”.

Vargas Llosa, en un Hay de Cartagena de 2010, ante una propuesta de «fotinski», le respondió que tenía mucho miedo al ridículo, anécdota que citó para explicar que la frontera entre la ironía, el humor inteligente y el ridículo es muy fina, pero al mismo tiempo, si no sale, si se pasa, los escritores saben que esa foto no se va a ver.

Para finalizar, matizó que aunque tiene fotos que nunca mostró, siempre pensó que no debía destruirlas (aunque hace siete años, el diario francés Le Monde, en circunstancias no esclarecidas hasta la fecha, se encargara de hacer desaparecer más de 50.000 negativos del archivo de Mordzinski), porque pertenece a las generaciones futuras decidir, cuando tanto el fotógrafo como el retratado hayan fenecido, si deben ver la luz. Las únicas que sí borra, son aquellas en las que el retratado se lo pide.

La Escuela de Fotografía de Breña Baja se desarrolla gracias a la Concejalía de Cultura, Educación, Artesanía y Participación Ciudadana del Ayuntamiento de Breña Baja, mientras que la Escuela de Fotografía de Los Llanos de Aridane lo hace gracias a la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Los Llanos de Aridane, y ambas retomarán las clases del nuevo trimestre el próximo sábado 26 de septiembre en sus horarios habituales.